Tenemos tendencia a pensar que las grandes cadenas o multinacionales nos imponen sus condiciones y los clientes tenemos que pasar por el aro, mientras que en empresas o negocios más locales la atención es mejor por más cercana.
Pues una reciente experiencia me ha demostrado que esto no es cierto, y la multinacional IKEA ha ganado por goleada a la local Cerámicas BELARTZA. Os explicaré el porqué de esta valoración.
Cerámicas BELARTZA
Compramos dos inodoros de oferta, con descuentos muy ventajosos, que pedimos nos guardaran hasta que termináramos las obras de casa. No hubo ningún problema y la atención por parte del personal fue muy buena.
Los problemas surgieron cuando, en el momento de instalarlos, comprobamos que la instalación que habíamos realizado en casa no era adecuada para las cisternas que habíamos comprado. Los planos suministrados por el fabricante eran un poco ambiguos y posiblemente nuestra comunicación con el fontanero no fue todo lo explícita que debiera haber sido. Pero en cualquier caso era más fácil cambiar las cisternas que romper las paredes y modificar las tomas de agua.
Cuando comenté el tema con el jefe de tienda de BELARTZA, su primera respuesta fue: ”no admitimos cambios una vez que el material ha salido del almacén …” Le pedí que consultara con sus superiores e intentaran hacer una excepción porque iba a tener que tirar a la basura dos cisternas nuevas. Esto era un viernes y quedó en responderme, a más tardar, el lunes siguiente.
Llegó el lunes y , como ellos no me llamaban, les llamé a las 10h30. La vendedora estaba atendiendo a unos clientes y el jefe de tienda había salido. Dejé encargo de que cuando uno de los dos se liberara me llamaran.
A las 11h30 volví a llamar y la situación era la misma. A las 12h30, lo mismo, solo que mi malestar iba en aumento.
A las 13h00 llamé e intentaron decirme que la vendedora salía a esa hora. Ante mi cabreo, la telefonista me pasó con el jefe de tienda, que casualmente había aparecido en ese momento. Y su respuesta fue la misma que el primer día. Le dije que no entendía que, para decirme lo mismo, me hubiera hecho esperar dos días. Estoy seguro, además, de que no consultó a sus superiores.
A los pocos días mandé una reclamación a la central, a la que tampoco han respondido. Mi queja no era por el contenido de la respuesta (puedo entender que sea esa la política de la empresa ) sino por no haber dado la cara.
El resultado fue que "nos comimos" las cisternas, y finalmente compramos los inodoros en otro proveedor. Perdimos bastante dinero y un poco de salud.
IKEA BARAKALDO
Compramos varios armarios roperos, unos armarios suspendidos, cajoneras, etc. Cuando vinieron a montarlo había una estructura de armario equivocada: la queríamos de 50 cm, y habían traido una de 100 cm., aunque la puerta y las baldas interiores eran de 50 cm.
Aunque el error era de la señorita que nos atendió, lo cierto era que en el pedido figuraba una estructura de 100 cm, y no la de 50 cm. por lo que podían haber alegado, perfectamente, que ellos habían entregado lo que habíamos pedido.
Pues no fue así. Se hicieron cargo del error, y a los pocos días trajeron y montaron la estructura de 50 cm. y se llevaron la de 100 cm.
No sé muy bien por qué razón, cuando vinieron la segunda vez a montar el armario de 50 cm. faltaban las bisagras de la puerta. Los montadores montaron la puerta provisionalmente con bisagras que quitaron de otras puertas, y yo pedí a Ikea Barakaldo que por favor me mandaran un juego de bisagras. También les pedí unos soportes para baldas que pensaba que me faltaban, (lluego me dí cuenta que ya disponía de ellos).
Pues bien, la atención fue magnífica. Me dijeron que no había ningún problema, y que el importe me lo descontarían del abono que tenían que hacerme por la diferencia de precio de las dos estructuras de armario.
A los pocos días me llegaron por correo tanto las bisagras como los soportes. Pero es que, además, me llamaron varias veces para interesarse por el envío, y finalmente me llamaron para comunicarme que seguía teniendo un saldo a mi favor de unos 4 euros que podría reclamarlos en mi próxima visita a Baracaldo.
Sencillamente, IMPECABLES. No son líderes del mercado por casualidad.
Señores de Belartza, tienen ustedes mucho que aprender de cómo hay que atender a los clientes
viernes, 26 de junio de 2009
martes, 3 de marzo de 2009
¿Es por mi seguridad?
Últimamente, y bajo la coletilla “es por seguridad”, algunas entidades no hacen sino ponernos trabas a nosotros los clientes/usuarios.
Hace tiempo ya elevé una queja formal a la central de Carrefour en Francia, cansado de que en su hipermercado del BAB2 , al pagar con tarjeta de crédito me pidieran mi DNI (lo cual ya es habitual) y lo anotaran en su copia de la factura. Algo que no lo hacían con los clientes franceses ni lo hacían en otros hipermercados Carrefour que yo había visitado.
Las razones eran “por seguridad”, y quizás fuera cierto para ellos pero, desde luego, no para mí. Cualquier empleado que tuviera acceso a mi DNI y al número de mi tarjeta de crédito estaría bastante bien posicionado para hacerme una barrabasada.
Recientemente he tenido dos experiencias con nuestra querida Kutxa. Si quieres sacar una cantidad un poco importante de dinero, aparte de tener que solicitarla de víspera, te piden un talón, aunque vayas a ventanilla perfectamente identificado (DNI más tarjeta de débito de la entidad).¿Por qué hace falta el talón?. Ya sabes, por seguridad.
Y ya el colmo es cuando al sacar el dinero me preguntan que para qué lo quiero. Y uno, que es bastante respetuoso con el personal de ventanilla porque entiende que son unos “mandados”, responde que “para uso propio”, que es como no decir nada.
Creo que hay otros servicios que están muy bien y que realmente son útiles para nuestra seguridad, como los avisos al móvil cuando realizamos transferencias superiores a un determinado importe o hacemos una compra con la tarjeta de crédito.
Pero poner trabas con la excusa de la seguridad no me parece bien. Y además no es evidente que sea por la nuestra
Hace tiempo ya elevé una queja formal a la central de Carrefour en Francia, cansado de que en su hipermercado del BAB2 , al pagar con tarjeta de crédito me pidieran mi DNI (lo cual ya es habitual) y lo anotaran en su copia de la factura. Algo que no lo hacían con los clientes franceses ni lo hacían en otros hipermercados Carrefour que yo había visitado.
Las razones eran “por seguridad”, y quizás fuera cierto para ellos pero, desde luego, no para mí. Cualquier empleado que tuviera acceso a mi DNI y al número de mi tarjeta de crédito estaría bastante bien posicionado para hacerme una barrabasada.
Recientemente he tenido dos experiencias con nuestra querida Kutxa. Si quieres sacar una cantidad un poco importante de dinero, aparte de tener que solicitarla de víspera, te piden un talón, aunque vayas a ventanilla perfectamente identificado (DNI más tarjeta de débito de la entidad).¿Por qué hace falta el talón?. Ya sabes, por seguridad.
Y ya el colmo es cuando al sacar el dinero me preguntan que para qué lo quiero. Y uno, que es bastante respetuoso con el personal de ventanilla porque entiende que son unos “mandados”, responde que “para uso propio”, que es como no decir nada.
Creo que hay otros servicios que están muy bien y que realmente son útiles para nuestra seguridad, como los avisos al móvil cuando realizamos transferencias superiores a un determinado importe o hacemos una compra con la tarjeta de crédito.
Pero poner trabas con la excusa de la seguridad no me parece bien. Y además no es evidente que sea por la nuestra
jueves, 5 de febrero de 2009
Spain is different
Teníamos intención de asistir este año al Festival Internacional de Cante de las Minas, que se celebra en la Unión (Murcia), y que reúne en sus galas a lo mejorcito del flamenco. Normalmente se celebra en el mes de Agosto, en fechas cambiantes de un año a otro, y en 2009 celebra su 49ª edición.
Para un festival de esta categoría parecería lógico que en febrero ya se conocieran las fechas de celebración del evento, los artistas invitados a las diferentes galas, y que fuera posible, incluso, reservar entradas.
Pues no. Hay unas fechas provisionales (las mismas que en 2008) y una página web http://www.fundacioncantedelasminas.org de la Fundación Cante de las Minas, que al día de hoy todavía no tiene contenidos ni en lo referente a la agenda cultural, ni a los concursos ni a las galas. La única información sobre la compra de entradas es que se pondrán a la venta, ¡en el mes de Julio! …
Por establecer una comparación con otros países, hay otro espectáculo al que también tenemos intención de asistir cuando podamos, éste en Edimburgo, y que también se desarrolla en Agosto. Me refiero al Edinburgh Military Tattoo, que recoge actuaciones de bandas musicales tanto escocesas como de otros países, y que este año celebra su 60ª edición.
Yo he asistido dos veces y me parece precioso, aunque no soy un espectador neutral porque me entusiasma el sonido de la gaita y la marcialidad con la que desfilan los gaiteros escoceses.
Pues bien, desde el pasado mes de Octubre (y posiblemente antes) ya se conocían las fechas, horarios, precios, las bandas que iban a participar, y se anunciaba la venta de entradas a partir del 1 de Diciembre. Todo ello en una página muy bien realizada, y que os invito a visitar: http://www.edinburgh-tattoo.co.uk
Recordando una frase de hace algunos años, verdaderamente España es diferente…
Para un festival de esta categoría parecería lógico que en febrero ya se conocieran las fechas de celebración del evento, los artistas invitados a las diferentes galas, y que fuera posible, incluso, reservar entradas.
Pues no. Hay unas fechas provisionales (las mismas que en 2008) y una página web http://www.fundacioncantedelasminas.org de la Fundación Cante de las Minas, que al día de hoy todavía no tiene contenidos ni en lo referente a la agenda cultural, ni a los concursos ni a las galas. La única información sobre la compra de entradas es que se pondrán a la venta, ¡en el mes de Julio! …
Por establecer una comparación con otros países, hay otro espectáculo al que también tenemos intención de asistir cuando podamos, éste en Edimburgo, y que también se desarrolla en Agosto. Me refiero al Edinburgh Military Tattoo, que recoge actuaciones de bandas musicales tanto escocesas como de otros países, y que este año celebra su 60ª edición.
Yo he asistido dos veces y me parece precioso, aunque no soy un espectador neutral porque me entusiasma el sonido de la gaita y la marcialidad con la que desfilan los gaiteros escoceses.
Pues bien, desde el pasado mes de Octubre (y posiblemente antes) ya se conocían las fechas, horarios, precios, las bandas que iban a participar, y se anunciaba la venta de entradas a partir del 1 de Diciembre. Todo ello en una página muy bien realizada, y que os invito a visitar: http://www.edinburgh-tattoo.co.uk
Recordando una frase de hace algunos años, verdaderamente España es diferente…


lunes, 29 de diciembre de 2008
¡Yo no soy despegado¡
El otro día tuve un pequeño incidente con un vecino de parking. Como tenía urgencia y nuestra plaza de parking estaba ocupada por mi hija, no se me ocurrió “mejor” idea que ocupar otra plaza, próxima a la nuestra. Deseché la posibilidad de ir a un parking público porque me iba a demorar demasiado y tenía que ayudar a la tía, de 91 años, a atender a un técnico de Telefónica que llegaba en cinco minutos.
Avisé al encargado del parking de lo que había hecho, que tenía una urgencia y que volvería en diez minutos. Pero tuve la mala suerte de que el propietario de la plaza apareció nada más abandonar yo el parking…
Cuando volví al cabo de los diez minutos, oí a un señor que, subiendo las escaleras, le decía al encargado, con tono airado “… es que a mí no se me ocurre ocupar la plaza de otro …”. Así que esperé a que aparecieran y le pedí excusas. El señor propietario, al que el encargado le había proporcionado ya otra plaza, aceptó mis excusas pero no renunció a calificarme de bastante despegado y algo egoísta.
Yo no me considero egoísta, así que esa parte de la descalificación no me afectó. Pero lo de “despegado” me dejó bastante mosca. Para salir de dudas he consultado el Diccionario de la Real Academia y define el término como adjetivo coloquial que expresa “ Áspero o desabrido en el trato” o “Poco cariñoso, que muestra desapego”.
Me he quedado tranquilo. Ya sé que hice mal en ocupar una plaza que no me corresponde, pero tengo claro que no soy despegado. Entre otras cosas porque si hubiera sido al revés, es decir que alguien hubiera ocupado mi plaza, y el encargado me hubiera dejado otra, no creo que le hubiera dado tanta importancia. Y desde luego, si el intruso se hubiera excusado, no le hubiera descalificado, y menos en Navidad.
Avisé al encargado del parking de lo que había hecho, que tenía una urgencia y que volvería en diez minutos. Pero tuve la mala suerte de que el propietario de la plaza apareció nada más abandonar yo el parking…
Cuando volví al cabo de los diez minutos, oí a un señor que, subiendo las escaleras, le decía al encargado, con tono airado “… es que a mí no se me ocurre ocupar la plaza de otro …”. Así que esperé a que aparecieran y le pedí excusas. El señor propietario, al que el encargado le había proporcionado ya otra plaza, aceptó mis excusas pero no renunció a calificarme de bastante despegado y algo egoísta.
Yo no me considero egoísta, así que esa parte de la descalificación no me afectó. Pero lo de “despegado” me dejó bastante mosca. Para salir de dudas he consultado el Diccionario de la Real Academia y define el término como adjetivo coloquial que expresa “ Áspero o desabrido en el trato” o “Poco cariñoso, que muestra desapego”.
Me he quedado tranquilo. Ya sé que hice mal en ocupar una plaza que no me corresponde, pero tengo claro que no soy despegado. Entre otras cosas porque si hubiera sido al revés, es decir que alguien hubiera ocupado mi plaza, y el encargado me hubiera dejado otra, no creo que le hubiera dado tanta importancia. Y desde luego, si el intruso se hubiera excusado, no le hubiera descalificado, y menos en Navidad.
viernes, 19 de diciembre de 2008
Me quedo con los clásicos
Ul timamente están proliferando los bares con aspecto de tascas y precios “leñeros”. Se les reconoce enseguida: nuevos, con decoración tipo tasca y con grandes pizarras con mucha variedad de pinchos y de vinos.
El servicio no siempre es bueno. Yo he tenido experiencias en dos de ellos, que están muy de moda, en la calle Zabaleta, que hicieron que no volviera nunca más. En uno me encontré un hueso de aceituna dentro del pintxo (casi me dejo un diente) y cuando se lo comenté al dueño le quitó importancia. Me dió una explicación que no se tenía mucho en pie y ni me pidió disculpas. Se me cayó de la lista aquel mismo día.
En el otro, que está pegado al anterior, la cosa fue peor, si cabe. Nos sentamos en una mesa y pedimos unos pintxos y unos vinos. Al cabo de un rato me levanté para pedir en la barra más pintxos y me dijeron que teníamos que dejar libre la mesa porque tenían que dar cenas. Todo ello sin decirnos nada en el momento de sentarnos. Estábamos con unos amigos y en ese momento decidimos, ellos y nosotros, no volver nunca más. Y así ha sido …
Pero además, los precios son altos y muchas veces no responden a nada en especial. Son caros, sin más. Eso sí, no engañan a nadie, porque los precios están muy bien indicados en sus pizarras.
La última experiencia, en un bar con cuchara al lado de San Telmo, incómodo donde los haya (en verano te achicharras y en invierno, si no hay mucha gente, te hielas como no se les ocurra cerrar una de las puertas). El otro día, dos crianzas y dos pintxos (un arroz y una molleja, ambos de materia prima barata), más o menos 9,50 euros.
Al dia siguiente fuimos a Casa Vergara, en la Parte Vieja. Pues bien, dos bitters Cinzano , con un toque de Campari, y cuatro pìntxos 8,70 euros! Y este domingo, en el Paco Bueno, éste sí que hace honor a su apellido, cuatro pintxos, dos bitters Cinzano y otras dos bebidas, 11,70 euros. Con estas comparaciones, vamos a tener que dejar de comer con cuchara.
En definitiva, me quedo con los clásicos, que me dan confianza, buena materia prima, buen servicio y precios razonables. Está claro
El servicio no siempre es bueno. Yo he tenido experiencias en dos de ellos, que están muy de moda, en la calle Zabaleta, que hicieron que no volviera nunca más. En uno me encontré un hueso de aceituna dentro del pintxo (casi me dejo un diente) y cuando se lo comenté al dueño le quitó importancia. Me dió una explicación que no se tenía mucho en pie y ni me pidió disculpas. Se me cayó de la lista aquel mismo día.
En el otro, que está pegado al anterior, la cosa fue peor, si cabe. Nos sentamos en una mesa y pedimos unos pintxos y unos vinos. Al cabo de un rato me levanté para pedir en la barra más pintxos y me dijeron que teníamos que dejar libre la mesa porque tenían que dar cenas. Todo ello sin decirnos nada en el momento de sentarnos. Estábamos con unos amigos y en ese momento decidimos, ellos y nosotros, no volver nunca más. Y así ha sido …
Pero además, los precios son altos y muchas veces no responden a nada en especial. Son caros, sin más. Eso sí, no engañan a nadie, porque los precios están muy bien indicados en sus pizarras.
La última experiencia, en un bar con cuchara al lado de San Telmo, incómodo donde los haya (en verano te achicharras y en invierno, si no hay mucha gente, te hielas como no se les ocurra cerrar una de las puertas). El otro día, dos crianzas y dos pintxos (un arroz y una molleja, ambos de materia prima barata), más o menos 9,50 euros.
Al dia siguiente fuimos a Casa Vergara, en la Parte Vieja. Pues bien, dos bitters Cinzano , con un toque de Campari, y cuatro pìntxos 8,70 euros! Y este domingo, en el Paco Bueno, éste sí que hace honor a su apellido, cuatro pintxos, dos bitters Cinzano y otras dos bebidas, 11,70 euros. Con estas comparaciones, vamos a tener que dejar de comer con cuchara.
En definitiva, me quedo con los clásicos, que me dan confianza, buena materia prima, buen servicio y precios razonables. Está claro
martes, 25 de noviembre de 2008
Las estrellas son importantes
La Guia Roja Michelin, en su edición 2009 ha quitado una estrella al restaurante Zuberoa de Oiartzun, regentado por Hilario Arbelaitz y eso ha desatado las iras de nuestros “keridos monstruos ñoñostiarras", Mitxel Ezquiaga e Iñigo Galatas.
Mitxel Ezquiaga, en “La agenda portátil” (DV 22.11.08) tras indicar sobre la Guía que “todo el mundo (la) tacha de desprestigiada y trasnochada…” reconoce que le hacen mucho caso tanto los medios de comunicación como los propios cocineros. ¿En qué quedamos? ¿Quién es, entonces, “todo el mundo”?
El mismo Ezquiaga en su crónica sobre el Congreso de Gastronomía (DV 24.11.08) se refiere de nuevo al tema hablando de la “resaca Michelin” y adelanta que “el congreso prepara una ovación de desagravio a Hilario Arbelaitz cuando presente ponencia el miércoles”. Sorprende que haya que desagraviar a alguien por la evaluación de una guia desprestigiada y trasnochada … Igual es porque no lo es tanto.
Por su parte, Iñigo Galatas (consultor de comunicación, publicitario, “bon vivant”…) que, como él mismo dice, en el 92 se cayó en una cuba de buen vino y se hizo la luz, ha arremetido con virulencia contra la famosa guía. En su blog “Sopa de Ganso” y con el título de “Que se la metan … por donde les quepa” (¡ahí es nada!), recomienda no comprar la Guía Michelin por ser un insulto a la gastronomía, nada menos.
Al mismo tiempo, para reforzar su argumentación, no tiene inconveniente en menospreciar a otros dos restaurantes donostiarras (me imagino que se trata del Kokotxa y del Kursaal) que, teniendo una estrella Michelin, según él “no ofrecen ninguna emoción ni en su cocina ni en su servicio”. Me parece lamentable.
Estoy convencido de que la decisión de quitar una estrella a un restaurante es tan importante, o más, para la citada Guía, que conceder una nueva estrella. Y de que estas decisiones no se hacen a la ligera. Pero, no lo olvidemos, son solo opiniones, y como tal hay que considerarlas. Al fin y al cabo es el público quien pone a cada uno en su sitio, digan lo que digan las guías o los críticos.
Los señores Ezquiaga y Galatas, a quienes leo habitualmente, también realizan evaluaciones, con las que no siempre estamos todos de acuerdo. Pero no por eso les descalificamos ni arremetemos contra ellos. ¿Os imagináis que cada vez que no estuviéramos de acuerdo con alguna crítica de una película o de un restaurante les insultáramos y recomendáramos no comprar El Diario Vasco? No, por favor, ni lo penséis.
Lo que está claro es que las estrellas importan, y mucho. Por algo será.
Mitxel Ezquiaga, en “La agenda portátil” (DV 22.11.08) tras indicar sobre la Guía que “todo el mundo (la) tacha de desprestigiada y trasnochada…” reconoce que le hacen mucho caso tanto los medios de comunicación como los propios cocineros. ¿En qué quedamos? ¿Quién es, entonces, “todo el mundo”?
El mismo Ezquiaga en su crónica sobre el Congreso de Gastronomía (DV 24.11.08) se refiere de nuevo al tema hablando de la “resaca Michelin” y adelanta que “el congreso prepara una ovación de desagravio a Hilario Arbelaitz cuando presente ponencia el miércoles”. Sorprende que haya que desagraviar a alguien por la evaluación de una guia desprestigiada y trasnochada … Igual es porque no lo es tanto.
Por su parte, Iñigo Galatas (consultor de comunicación, publicitario, “bon vivant”…) que, como él mismo dice, en el 92 se cayó en una cuba de buen vino y se hizo la luz, ha arremetido con virulencia contra la famosa guía. En su blog “Sopa de Ganso” y con el título de “Que se la metan … por donde les quepa” (¡ahí es nada!), recomienda no comprar la Guía Michelin por ser un insulto a la gastronomía, nada menos.
Al mismo tiempo, para reforzar su argumentación, no tiene inconveniente en menospreciar a otros dos restaurantes donostiarras (me imagino que se trata del Kokotxa y del Kursaal) que, teniendo una estrella Michelin, según él “no ofrecen ninguna emoción ni en su cocina ni en su servicio”. Me parece lamentable.
Estoy convencido de que la decisión de quitar una estrella a un restaurante es tan importante, o más, para la citada Guía, que conceder una nueva estrella. Y de que estas decisiones no se hacen a la ligera. Pero, no lo olvidemos, son solo opiniones, y como tal hay que considerarlas. Al fin y al cabo es el público quien pone a cada uno en su sitio, digan lo que digan las guías o los críticos.
Los señores Ezquiaga y Galatas, a quienes leo habitualmente, también realizan evaluaciones, con las que no siempre estamos todos de acuerdo. Pero no por eso les descalificamos ni arremetemos contra ellos. ¿Os imagináis que cada vez que no estuviéramos de acuerdo con alguna crítica de una película o de un restaurante les insultáramos y recomendáramos no comprar El Diario Vasco? No, por favor, ni lo penséis.
Lo que está claro es que las estrellas importan, y mucho. Por algo será.
martes, 18 de noviembre de 2008
No tenemos derecho a quejarnos
Ayer asistí a una jornada que sobre “Tecnología en los hogares para personas dependientes” organizaba Enpresa Digitala en colaboración con APTES (Asociación para la Promoción de la Tecnología Social).
La jornada, como siempre (ya es la tercera jornada a la que acudo de las propuestas por Enpresa Digitala) estuvo tan bien organizada como estructurada. Se hizo un repaso, del futuro (investigación en la Universidad de Zaragoza), del presente (BJ Adaptaciones) y del costo económico de las adaptaciones (proyecto teórico/práctico).
Pero quiero centrar mi comentario en la presentación realizada por Borja Romero, Director General de BJ Adaptaciones, porque presentó varios videos de casos reales y por su propia experiencia personal que es apasionante.
Vimos varios casos de personas con una movilidad muy reducida, a veces casi nula (en uno de ellos, una señora se valía de un punzón bucal, sí, lo manejaba con la boca, para, con un único mando, levantar/bajar las persianas, encender/apagar la televisión o el ordenador, etc).
Y en el caso de Borja, su propio hermano Joaquim padece una esclerosis múltiple. Los dos hermanos, lejos de hundirse ante la situación, crearon su empresa para solucionar los problemas tanto de Joaquim como del resto de personas dependientes. Y hoy es el día que, con un estado bastante avanzado de la enfermedad, este hombre es bastante independiente (el video personal en que mediante unos arneses y un polipasto, manejado por él mismo, era capaz de salir de la cama, llegar al cuarto de baño y desplazarse hasta la ducha o el wáter, era espectacular).
Fue muy enriquecedor comprobar que mucha gente trabaja en estos temas, y que cada vez más existen soluciones que, aunque todavía son caras, empiezan a ser asequibles.
Pero lo que más me impactó fue ver cómo las personas afectadas, y algunas estaban realmente muy “fastidiadas”, tenían una enorme ilusión por vivir. Y, como ocurre cuando sales de un hospital, pensé que no tenemos derecho a quejarnos por tonterías. No. Ni por nosotros ni por ellos.
La jornada, como siempre (ya es la tercera jornada a la que acudo de las propuestas por Enpresa Digitala) estuvo tan bien organizada como estructurada. Se hizo un repaso, del futuro (investigación en la Universidad de Zaragoza), del presente (BJ Adaptaciones) y del costo económico de las adaptaciones (proyecto teórico/práctico).
Pero quiero centrar mi comentario en la presentación realizada por Borja Romero, Director General de BJ Adaptaciones, porque presentó varios videos de casos reales y por su propia experiencia personal que es apasionante.
Vimos varios casos de personas con una movilidad muy reducida, a veces casi nula (en uno de ellos, una señora se valía de un punzón bucal, sí, lo manejaba con la boca, para, con un único mando, levantar/bajar las persianas, encender/apagar la televisión o el ordenador, etc).
Y en el caso de Borja, su propio hermano Joaquim padece una esclerosis múltiple. Los dos hermanos, lejos de hundirse ante la situación, crearon su empresa para solucionar los problemas tanto de Joaquim como del resto de personas dependientes. Y hoy es el día que, con un estado bastante avanzado de la enfermedad, este hombre es bastante independiente (el video personal en que mediante unos arneses y un polipasto, manejado por él mismo, era capaz de salir de la cama, llegar al cuarto de baño y desplazarse hasta la ducha o el wáter, era espectacular).
Fue muy enriquecedor comprobar que mucha gente trabaja en estos temas, y que cada vez más existen soluciones que, aunque todavía son caras, empiezan a ser asequibles.
Pero lo que más me impactó fue ver cómo las personas afectadas, y algunas estaban realmente muy “fastidiadas”, tenían una enorme ilusión por vivir. Y, como ocurre cuando sales de un hospital, pensé que no tenemos derecho a quejarnos por tonterías. No. Ni por nosotros ni por ellos.
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